Génesis

el
Historia por Tere Dávila | Fotografía por Carlos Rubín

[57] En el principio dijeron: se va la luz, y se fue la luz.
[56] Y descendió la oscuridad sobre la barriada Figueroa en Santurce durante muchos días y muchas noches, pues el alambrado estaba expuesto y los postes viejos y las centrales necesitaban mantenimiento y la Autoridad de Energía Eléctrica se consumía en el caos durante aquella era.
[55] Ahora bien, aprovechando que no había televisión, el Pepe yació con Yamadiska, esposa de Tabito, y esta quedó encinta y dio a luz a Franklin.
[54] El Pepe siguió viviendo veintitrés meses más hasta que una tarde Tabito, a cambio de los cuernos, le pegó dos tiros.
[53] Acontecieron muchos líos por aquellos tiempos, con Tabito engendrando más hijos e hijas, pero no con Yamadiska sino con Tuti y La Flaca.
[52] Mientras, gangas vecinas luchaban por reinar en el punto: los hijos de La Jota, los hijos de La Sombra, los hermanos de Manota y todas sus descendencias que se esparcieron por toda el área metro.
[51] Y aconteció que Franklin se graduó de triciclo a bicicleta y se hizo mensajero de tiradores, siguiendo así los pasos de Tabito, que lo había adoptado.
[50] Para esos días y a pesar de las amenazas de muerte de un tal Moncho, Tabito había llegado a vivir hasta los treinta y nueve años, que era como tener cuatrocientos en aquel barrio donde la maldad era mucha.
[49] Morir era bastante fácil y murió Harán.
[48] Y murió Karim.
[47] Y murió Wícharo.
[46] Y murió Rubí.
[45] Y murió El Sordo.
[44] Y murió también Waleska, la prima de Franklin, una noche de año viejo cuando el muchacho le disparó sin querer por estar jugando con la pistola de Tabito.
[43] Resulta que Waleska tenía una hermanita, Irkamary, que al ver aquello no dijo nada —era bien nena, pero ya entendía eso que dicen por ahí: fructificad y multiplicaos, perread, janguead y haced lo que les deis la gana, pero muerte al chota— aunque se prometió a sí misma irse de su tierra y de su parentela algún día, con suerte a Orlando, la ciudad prometida.
[42] Así, pues, nadie en el barrio choteó a Franklin y al final, le achacaron todo a una bala perdida.
[41] Con el tiempo, Franklin se metió en un tumbe con Manuel.
[40] Y juntos mataron a Chucho, hijo de Lydin, que había sido mujer de El Pepe antes de Yamadiska, hecho que lo hacía medio hermano de Franklin.
[39] Luego Franklin tuvo conocimiento bíblico de Jubelín, la que fue novia de Chucho, y engendró a Yumal.
[38] Franklin siguió viviendo dieciocho meses más.
[37] Hasta que unos tipos mandados por Tatín lo atajaron una tarde frente a la Farmacia Americana en la calle Loíza y lo acribillaron junto a su descendencia.
[36] Después de eso, Manuel vengó a Franklin, Yumal y Jubelín matando a Tatín durante una trifulca en Cashin’s Place.
[35] Manuel siguió viviendo diez meses más hasta que Polito le disparó frente a un billar.
[34] Polito siguió viviendo siete semanas más.
[33] Hasta que lo ultimó Gabo.
[32] Que a su vez fue tiroteado por Iraq.
[31] En cuanto a Tabito, ya contaban sus días cincuenta y cinco años, que era como tener ochocientos bajo las circunstancias, cuando tomó por esposa a Irkamary, hermana de Waleska.
[30] Con ella se multiplicó.
[29] Pasaron los meses y a una Irkamary barrigona la visitaron dos señoras come santos con revistas Atalaya. Le estuvieron hablando una buena parte de la tarde —empezaron paradas bajo el sol frente a la casa, pero luego entraron a la sala y tomaron café—y dijeron muchas cosas que Irkamary vio que eran buenas.
[28] Esa noche le rogó a Tabito: Debemos entrar por la puerta estrecha.
[27] Tabito le hizo caso porque no solo su mujer estaba a punto de dar a luz, sino que también venía un gran diluvio sobre la tierra, o por lo menos sobre las islitas del Caribe que estaban en el paso de un huracán categoría cinco.
[26] Iba camino al templo —mejor orar, probar que era varón justo y merecedor de misericordia—cuando Cholo, hijo de Moncho y Sonya, lo saludó sacando una cuchilla.
[25] Tabito cayó al suelo, moribundo, y Cholo corrió a su casa pues tenía que prepararse para lo que acontecería, pues sus posesiones eran muchas.
[24] Pues verán que Cholo llevaba rato durmiendo mal y teniendo pesadillas de vacas flacas y gordas (él, que era intolerante a la lactosa).
[23] Hasta que una espiritista le interpretó los sueños como un mensaje: “Deberás asegurar tu casa contra la destrucción que se aproxima, forrar todo con paneles de madera, y encerrarte con tus perros, gatos, gallinas, guacamayos, güimos y una iguana llamada Freddie.”
[22] Y así lo hizo Cholo, conforme a las instrucciones.
[21] Y sucedió que al próximo día los vientos vinieron sobre la tierra, se abrieron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos.
[20] Pero no hubo precaución que valiera porque el techo de la cancha de baloncesto donde Cholo mismo vendía perico se levantó con los vientos. Se meció un rato en el cielo como una chiringa y cayó reventada sobre su casa.
[19] Cholo murió aplastado y también así sus animales, tanto los machos como las hembras, excepto por una sola gallina, que luego del trauma, cogió con pasearse por el vecindario huyéndole a su propia sombra.
[18] Entonces llovió siete días corridos.
[17] Y las gentes se lamentaban porque una gran oscuridad cayó sobre la tierra.
[16] El apagón ya llevaba cuarenta días y cuarenta noches.
[15] Desde la Parada Quince hasta Ocean Park las calles apestaban a la basura que el municipio no podía llegar a recoger y a las aguas negras que desbordaban las alcantarillas.
[14] Además, Cholo estaba sin incinerar porque la funeraria no tenía generador.
[13] Irkamary, sola, a punto de dar a luz y viendo que Yamadiska, la primera ex del difunto Tabito, la miraba de mala manera, tuvo un grave presentimiento.
[12] Esa noche, apacentando a sus dos Pitbulls, salió con ellos de paseo hasta el Walmart de la Avenida R.H. Todd.
[11] Allí se le apareció un tal Angel, que al sonreír cegaba a todos con el resplandor de una parrilla dental de oro dieciocho quialates.
[10] Supo Yamdishka que iba a presenciar una gran visión.
[9] Y en su visión, un coro de reguetoneros le zumbaron con que lo que venía pa’ encima era la gran macacoa; que sobre Santurce y áreas limítrofes, tierras de busconeo, fronteo, ganseo, puteo y chanchuyeo, caería una terrible plaga, y no como las de siempre, porque esto vislumbraba peor que el zika, el chinkunguya y el dengue juntos.
[8] Para escapar de la plaga, Irkamary se marchó del barrio con una de las doñas de la Atalaya y nunca miró tras de sí, ni siquiera por la ventana del avión que iba rumbo a Florida, no se le fueran a hacer sus sueños agua y sal.
[7] Hasta Tampa la siguieron dos huracanes y una pandemia, e Irkamary se lamentaba encerrada en un cuartucho de motel, pensando que su tierra prometida había sido engaño.
[6] Pero al fin la lluvia de los cielos cesó; la misma tarde que Irkamary rompió fuente.
[5] Camino al hospital, el Uber en el que iba aplastó una paloma y, al asomarse por la ventana del coche, Irkamary vio el arcoíris de las banderas de una parada gay.
[4] Es la señal del pacto, pensó. Será un nuevo comienzo.
[3] Y esto decidió: Me convertiré en propagandista médica, venderé Prozac en consultorios elegantes en vez de Percocets robadas en el punto y mi descendencia irá a Disneyworld.
[2] Al amanecer, Irkamary, maravillada, dio a luz a una niña.
[1] Le puso de nombre Génesis.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Claryssa dice:

    “Pues al lado de Dios, nada será imposible.”
    -Lucas

    Estuvo Fabuloso.

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  2. Dede Vidal dice:

    Espectácular!

    Me gusta

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