El David de Lloréns

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Historia por Héctor Efrén López | Fotografía por Carlos Rubín

Malena lo llamó David para que cuando creciera se cuadrara con los gigantes del punto más duro de Lloréns. Fueron esos bichotes los que llenaron de plomo el cuerpo de su esposo Che, dos meses antes de que David naciera, dizque por estar choteando unas movidas en Manuela Pérez. Cuando encontraron el cadáver, tenía un bollo de papel ensangrentado en la boca que decía Che-Chota. Desde ese día, el espíritu se le fue del cuerpo a Malena y nunca le regresó. Por eso, durante los días en que David empezaba a practicar el Goyu Ryu en la cancha con su tío Juan, su mamá accedía a engancharse con uno de los maleantes del punto, con la condición de que nunca le pasara nada a su pequeño David.

Uno de esos días de práctica, David aprendió a hacer la kata Seiyunchin, en la que tienes que unir los puños al frente, bajarlos cerrados de golpe hacia los lados y estar listo para el ataque. A pesar de que Juan era el dueño de una escuela de karate que quedaba bien cerca de Lloréns, sabía que a su hijo Esteban le atraía más el ballet que el karate. Por eso, ya lo daba por perdido y en las tardes se encontraba con su sobrino David, en quien ponía toda su esperanza y orgullo familiar.  A David le encantó el movimiento brusco de los puños cerrados y practicó tanto ese día, que logró la aprobación de su tío. Por eso corrió a su casa para enseñarle la kata que aprendió a su mamá, pero al llegar sintió unos quejidos que venían del cuarto de ella. Cuando David abrió la puerta, encontró al amante de su madre tumbándole la cara a golpes y a él, se le cayó el corazón. Fue la primera vez que David se cuadró justo como la kata que acababa de aprender, cerrando sus puños hacia los lados, y en alerta de ataque. Sin embargo, el sujeto le dio un empujón tan fuerte que lo tiró al piso y fue su madre quien corrió a socorrerlo a él.

A David, no solo se le quedó grabada en su cabeza la golpiza que le dieron a Malena, sino también el color violeta de los moretones que le salieron al otro día, al igual que la sensación de impotencia que él sintió. ¡Las ganas que tenía de meterle en la cara a ese abusador y defender el honor de su mamá! Pero, tras el empujón, se quedó inmóvil con los puños cerrados. Desde entonces, cada vez que David se siente amenazado, sus puños se le cierran involuntariamente y las manos comienzan a sudarle.

Unos años después, mientras David se encaramaba por la baranda del Puente Dos Hermanos para tirarse a la laguna, el tono azul del agua le hizo recordar el logo de la escuela de karate de su tío, que tiene un puño cerrado y el nombre John Goyu Ryiu. De forma sucesiva, esa imagen trajo a su mente lo que pasó el otro día a la salida del centro comunal de Lloréns.  Mientras él estaba jangueando con Peter y Chago, los hijos del chillo de su mamá, como él mismo le dice, escucharon un escándalo. Cuando David miró, vio a un grupo de chamacos que le gritaban a su primo ¡Estebita pato! Esteban salía de una clase de baile moderno con un cat suit debajo de sus pantalones cortos de smiley emojis, lo que le hizo recordar a David la película Billy Elliot que vio un día con su primo. Por eso, sin pensarlo bien, sus puños se cerraron y David avanzó para caerle encima a esos homofóbicos imbéciles, como luego se los describió a su mamá, pero Peter lo aguantó por el pecho y lo empujó hacia atrás, inmovilizándolo otra vez. Mientras tanto, en la escena del fondo, Esteban sacaba un pote de pepper spray de su bulto azul pavo Calvin Klein y se lo tiraba en la cara a sus agresores.

De regreso al Puente Dos Hermanos y unos segundos antes de que David se lanzara a la laguna, un fotógrafo que pasaba por el área ajeno a todo, capturó el instante en que David apretaba en sus puños las ganas de arrancarle la cabeza al sicario asesino de su padre. Acto seguido, sus manos empezaron a sudar, pero esta vez, nadie lo detuvo. En la próxima imagen que tomó el fotógrafo, ya David había saltado. En cambio, aparecieron en primer plano tres turistas de apoteósicas figuras apretadas en menudas piezas de ropa.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Claryssa dice:

    Sabemos que padecen de un fuerte dolor en el alma, pero realmente desconocemos sus verdaderas historias.

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